En el decreto mediante el cual el presidente Trump estableció un arancel generalizado del 25% a la importación de automóviles, camionetas y autopartes, con independencia de su origen, se explica por qué dicha medida beneficia a la economía de EE. UU. Las razones expuestas son:
Según el gobierno norteamericano, diversos estudios demuestran que los aranceles son una herramienta eficaz para reducir o eliminar las amenazas que perjudican la seguridad nacional de EE. UU. y que, además, permiten alcanzar objetivos económicos y comerciales estratégicos.
En un informe de 2023, la Comisión de Comercio Internacional de EE. UU. analizó los efectos de los aranceles sobre más de 300 mil millones de dólares de importaciones, y encontró que los aranceles redujeron las importaciones de China y estimularon la producción estadounidense con la consecuente disminución de precios a los consumidores.
Un estudio de 2024 sobre los aranceles del presidente Trump en su primer mandato —de 2017 a 2021—, concluyó que los mismos “fortalecieron la economía estadounidense” y “condujeron a una relocalización significativa” en su territorio de las industrias manufacturera y de producción de acero.
Según el Instituto de Política Económica de ese país, los aranceles implementados por el presidente Trump durante su primer mandato “claramente no mostraron correlación con la inflación” y solo tuvieron un efecto temporal en los niveles generales de precios.
Según un análisis del Atlantic Council de EE. UU., los aranceles recientemente anunciados por el presidente Trump en diversas materias —acero, aluminio y ahora automóviles— crearán “nuevos incentivos para que los consumidores estadounidenses compren productos fabricados en Estados Unidos”.
La exsecretaria del Tesoro del expresidente Joe Biden, Janet Yellen, en 2024 afirmó que los aranceles no habían aumentado los precios: “No creo que los consumidores estadounidenses vean un aumento significativo en los precios que enfrentan”, dijo textualmente.
El presidente Trump anticipa que un análisis económico de 2024 concluyó que un potencial arancel global del 10% haría crecer la economía en 728 mil millones de dólares, crearía 2.8 millones de empleos y aumentaría los ingresos reales de los hogares estadounidenses en un 5.7%.