Para la administración del presidente Trump, la seguridad nacional no es un concepto aislado, sino que está intrínsecamente ligado a la política económica y, en particular, a los temas comerciales. Esta visión tiene implicaciones directas en la relación México – EE.UU.
Las discusiones sobre aranceles, cuotas de importación y la renegociación del T-MEC, se enmarcan bajo la protección de la industria estadounidense, argumentando que una economía fuerte es la base de la seguridad nacional. Por otro lado, temas tradicionalmente considerados de seguridad, como el control fronterizo, el flujo migratorio y el combate al crimen organizado transnacional, son ahora utilizados como puntos de presión en las mesas de negociación comercial.
1. Acciones recientes de EE.UU. en seguridad nacional
Los acontecimientos del domingo pasado se dan a un año de la designación como terroristas de ocho carteles internacionales, seis de ellos mexicanos, por parte del gobierno de EE.UU., bajo la figura de “Foreign Terrorist Organization” (FTO).
Esta designación como FTO le permitió al gobierno de EE.UU. aplicar la Ley Antiterrorismo de 1996 tanto a carteles mexicanos, como a personas y empresas que les han prestado “apoyo material o recursos”. De acuerdo con la legislación de ese país, la falta de conocimiento de que se está interactuando con un FTO, no excluye de responsabilidad.
El caso más reciente, es el relacionado al hotel Kovay Gardens, en Nayarit. El 19 de febrero, el Departamento del Tesoro de EE.UU. sancionó una red de fraude de tiempo compartido, conformada por 17 empresas mexicanas y una serie de personas, todos ellos fueron incluidos en las listas OFAC como terroristas.
La Ley Antiterrorismo de 1996 le ha permitido al gobierno de EE.UU. llevar a cabo restricciones en el sistema financiero, congelación de activos, implementar medidas más restrictivas en la frontera e intensificar la presión sobre el gobierno mexicano para que permita mayor intervención de agencias como la DEA y el FBI en nuestro territorio. Incluso, bajo esta Ley, el gobierno de EE.UU, podría llevar a cabo intervenciones militares directas contra los cárteles (FTO), incluyendo ataques con drones e incursiones especiales.
2. EE.UU. define su ruta: la Estrategia de Seguridad [y economía] Nacional
La Estrategia de Seguridad Nacional (NSS por sus siglas en inglés), publicada en diciembre de 2025, detalla la ruta que seguirá EE.UU. en los siguientes años. En este documento se retoman acciones que ha venido tomando el presidente Trump en su primer año de gobierno y se señalan principios y prioridades.
La estrategia hacia el Continente Americano se califica como el “Corolario de Trump a la Doctrina Monroe“, cuyo objetivo fundamental es restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental y negar a potencias ajenas a la región -China, por ejemplo-, la capacidad de posicionar fuerzas o controlar activos estratégicos.
La estrategia se implementará a través de dos grandes pilares de acción: “Reclutar” (Enlist) a los aliados actuales y “Expandir” (Expand) la influencia estadounidense. A continuación se describen las líneas de acción específicas en los distintos ámbitos, que revelan la relación tan fuerte que existe entre las medidas de seguridad nacional y las medidas económicas:
a. Acción militar y de seguridad (Reclutar)
- Alianzas para la estabilidad: UU. buscará a países que colaboren para frenar la migración ilegal, detener el flujo de drogas y neutralizar a los cárteles.
- Reorientación militar hacia el continente: Se realizará un reajuste de la presencia militar global de Estados Unidos para priorizar y atender las amenazas urgentes dentro del propio hemisferio.
- Operativos fronterizos y marítimos: Se incrementará la presencia de la Guardia Costera y la Marina para controlar las rutas marítimas y frenar el tráfico ilícito de personas y drogas. Destaca la orden de realizar despliegues específicos en la frontera para derrotar a los cárteles, autorizando incluso el uso de fuerza letal ante el fracaso de estrategias pasadas.
b. Acción económica y comercial (Reclutar y Expandir)
Uso de aranceles y diplomacia comercial: Se emplearán aranceles y acuerdos comerciales recíprocos para fortalecer las economías de los países socios, fomentar el near-shoring (relocalización de manufactura) y asegurar las cadenas de suministro críticas de la región.
- Desarrollo de recursos estratégicos: El Consejo de Seguridad Nacional coordinará la identificación de puntos y recursos estratégicos en la región para protegerlos y desarrollarlos de manera conjunta con los socios locales.
- Financiamiento gubernamental para empresas de EE.UU.: Se utilizarán múltiples programas e instituciones financieras del gobierno de EE. UU. para financiar proyectos de infraestructura energética, acceso a minerales críticos y redes de telecomunicaciones, siempre que se compren bienes y tecnología estadounidense.
c. Acción diplomática y bloqueo a potencias extranjeras (Expandir)
Condicionamiento de la asistencia: Toda alianza o ayuda estadounidense estará condicionada a que los países receptores eliminen la influencia de potencias extranjeras adversarias, especialmente en lo referente al control de puertos, infraestructura clave e instalaciones militares.
- Campañas contra la inversión extranjera rival: Para revertir la influencia de otros países, Estados Unidos expondrá activamente los costos ocultos (como espionaje, ciberseguridad y trampas de deuda) de aceptar asistencia o inversiones extranjeras que parecen baratas. A la par, el gobierno de EE.UU. agilizará sus propios trámites de aprobación para posicionarse como el “socio de primera elección”.
- Movilización de embajadas: Se ordenará a todas las embajadas y funcionarios estadounidenses que actúen como promotores del sector privado, identificando oportunidades y ayudando activamente a las empresas de EE.UU. a ganar contratos gubernamentales en la región.
- Imposición de contratos exclusivos: En aquellos países que tengan una mayor dependencia comercial y política de EE.UU., se exigirá la firma de contratos de proveedor único (sole-source contracts) para empresas estadounidenses, buscando explícitamente expulsar a las empresas extranjeras del desarrollo de infraestructura regional.
3. Seguridad nacional y seguridad económica
La Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. es un reflejo del cambio significativo que hemos visto en el último año, con un impacto directo sobre México. El documento no solo justifica acciones militares más agresivas, como la designación de cárteles como FTO y el posible uso de fuerza letal en la frontera, sino que también establece un marco donde la seguridad nacional y los intereses económicos están intrínsecamente ligados.
Cualquier país que busque una relación comercial estable con EE.UU. debe estar preparado para abordar simultáneamente preocupaciones de seguridad nacional, ya que un acuerdo favorable en un área puede depender de la cooperación en la otra. En esencia, para el presidente Trump, el comercio no es solo un intercambio de bienes y servicios, sino una herramienta fundamental de la política exterior y un componente crucial de la estrategia de seguridad nacional. En esta ruta, México enfrenta grandes retos.
Publicado el 25 de febrero de 2026




